Bornos no es el ombligo del mundo


Puede resultar obvio el título de este artículo, pero a veces el chovinismo nos puede. Supongo que es la herencia que nos dejaron los franceses en su corta ocupación de este pueblo. Y ese chovinismo nos hace creernos el ombligo del mundo. Ojo, yo el primero, pero un breve vistazo a nuestro pueblo nos pondría rápidamente los pies en el suelo. Lo que es peor, se nos revuelve algo dentro si miramos con detenimiento nuestro pueblo.

Bajamos por la calle Jardín y no entramos en el castillo, ya lo conocemos, ¿verdad? Es preciosos, un lugar único en Andalucía y orgullo bornicho. ¿Han estado ustedes en la plaza uno de Mayo? ¿Han comprobado los grafitis que hay en la fuente, y en la puerta. Sí señores. Un spray verde mancilla nuestro monumento. Y no es cuestión de culpar a nadie. Es culpa de todos. Sí claro, eso lo ha hecho alguien en concreto, pero Bornos es muy pequeño y todo se sabe. Seguro que su hijo reconoce ese símbolo, seguro que conoce a alguien que reconoce ese símbolo, pero es más fácil mirar para otro lado y decir que son cosas de chiquillos.

Pero sigamos. Bajemos al embarcadero y dirijámonos a la fuentecita. Toda grafitada, llena de basura, un liquido desagradable rodea el lugar y una bolsa parece querer retener el agua que mana de la fuente. ¿Cómo podemos dilapidar nuestro patrimonio así? Y no me refiero a los estamentos políticos. Me refiero a nosotros. Los bornichos. Los que siempre tenemos a nuestro pueblo en los labios. Cómo es posible que fardemos de pueblo y tengamos tan poco cuidado con él.

Esto no es todo. Caminando por el paseo vemos árboles rotos, más y más pintadas y justo al final, bolsas de basura que los botellones olvidaron allí. ¿De quién es la culpa? Nuestra. Por tirar las basuras, por no educar a nuestros hijos y por hacer la vista gorda cuando otros mancillan nuestro pueblo.

Pero esto es empezar y no parar. La sierra, los alrededores de la ermita del Calvario, el mobiliario urbano, los semáforos, el monasterio de San Bernardino de Siena, el monasterio de Nª Sª del Rosario... ¿sigo?

Lo siento, si no lo digo reviento, pero hay que ser bornicho para todo. Para salir en carnaval, para llevar a la patrona y para cuidar nuestro patrimonio. Y todo empieza por nosotros mismos. Por concienciarnos y respetar nuestro entorno.

Podemos embelasarnos con las fotos del lago, del castillo, de la ermita, de la iglesia. Podemos dejar a un lado las miserias de nuestro pueblo y dibujar un mundo feliz, como el de Aldous Huxley, pero sólo conseguiremos engañarnos. Bornos tiene un potencial magnífico y está en nuestra mano el no dilapidarlo poco a poco. No podemos negar lo evidente: si negamos el deterioro que sufre parte de nuestro patrimonio, jamás seremos capaces de recuperarlo.

Es curioso que nos podamos llevar las manos a la cabeza, insultarnos y amenazarnos por el fútbol y que nadie, absolutamente nadie, sea capaz de denunciar el deterorio de nuestro entorno. Ya va siendo hora de que los bornichos luchemos por Bornos y dejemos de mirarnos el ombligo.

Fernando Sánchez Jiménez.
Dedicado a Luisrodriser, que siempre,
desde que cree Bornos Según Fernando Sánchez Jiménez,
ha requerido mi atención sobre estos temas.

Media: 5 (1 votos )