Azulejo para José Bermúdez Pérez

Quizás llegue el día
en que procure recordar tu nombre
y desista esperanzado;
en que deje de culparme
por haber entintado la pluma
de tus palabras fugitivas
con las espaldas de agosto.

Ojalá me abandone tu presencia
cuando intente reemplazar tu ausencia;
que jamás el húmedo sabor de un beso
me devuelva a los que ahora quiero darte
y el viento se lleva por exigencias del guión.

Permita quien deba que la calle donde vives
no sea destino a suspirar en mi regreso.
Porque eres la semilla que germina a destiempo,
el verso que brota de mi maleta,
la última mujer que amaré en Bornos.

 

José Bermúdez Pérez

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