Historia General de Bornos: Edad Moderna
De nuevo en 1509, tras fallecer Francisco Enríquez de Ribera deja todos sus bienes a los Jerónimos, éstos nombraron como alcalde a don Alonso del Castillo. Pero vienen hasta Bornos dos hermanastros de Francisco Enríquez de Ribera, don Fadrique y don Fernando Enríquez de Ribera, disponiendo nueva posesión y nuevo alcalde y por consiguiente entraron en un conflicto con los frailes.
El asunto se resolvió en la Cartuja de Jerez, con el siguiente acuerdo, don Fadrique se quedaba con todo a cambio de pagar ocho millones y medio de maravedíes, en seis años a partir, de 1510. El monasterio por su parte se encargó de pagar las deudas del fundador y a terminar el convento de Santo Domingo de Alcalá de los Gazules y la Iglesia de San Mateo de Tarifa.
Don Fadrique realizó una peregrinación a Jerusalén, salió desde Bornos el 24 de noviembre de 1518 y regresó a Sevilla el 20 de octubre de 1520. Midió la distancia que anduvo Cristo con la cruz y la reproduce en Bornos y en Sevilla. En Bornos realiza el recorrido desde el convento de los Jerónimos hasta la llamada cruz de Esperilla, iniciando así los primeros vía crucis, antecedentes de la Semana Santa.
La recuperación de Bornos, trajo el comienzo de una desavenencia entre los vecinos y los señores que dará lugar a un gran distanciamiento. D Fadrique aprovechó el retorno de la villa al mayorazgo para imponer a sus vecinos una serie de exigencias que antes no tenían. El conflicto terminó en un pleito en un pleito que puso el pueblo de Bornos en 1529 a don Fadrique, en 1536 se llega a un acuerdo entre ambos bandos.
Lo más destacable de este acuerdo, en palabras de don Alfonso Franco Silva es “el Marqués de Tarifa quedaba obligado a devolver a la villa los ocho arados de tierra que le había tomado. En segundo lugar don Fadrique debería devolver a Bornos el agua de los molinos para que la villa la disfrutase son pagar interés alguno por ella y que el agua se toma de día y no de noche. En tercer lugar se prohibió a los forasteros que arrendasen tierras en el término de Bornos, salvo a los que fuesen vecinos de Espera, siempre que estos últimos quedasen obligados a no meter en las dehesas del término más de seis bueyes. D. Fadrique debería pagar no sólo los 22.000 maravedíes que daba a la villa cada año por merced sino también u en el plazo de dos meses, todas las cantidades de dinero que el consejo y los particulares de Bornos habían gastado en este pleito. Por último el pueblo y el marqués acordaron que en adelante las rentas que el señor cobraría en Bornos fuesen las siguientes: el almojarifazgo, la montaracia, los hornos, la carnicería, los diez molinos de pan y todas las tierras de pan de sembrar que hay en el término que son a 35 fanegas cada arado”.
En esta época la familia ribera está en contacto directo con las vanguardias artísticas europeas, el Renacimiento, el cual van introduciendo en Bornos como por ejemplo el Jardín, que tiene una estructura puramente renacentista, o uno de los introductores como Per Afan de Ribera y Portocarrero, quién dejó ordenado que se construyera un colegio para recoger y sustentar a doce hidalgo ancianos de Bornos.
Las obras son supervisadas por su hijo y heredero, San Juan de Ribera, que mandó construir otro colegio enfrene del que se construyó por ser éste muy suntuoso y con muchas escaleras, fundando aquí el Convento del Corpus Christi.
Volviendo unos años a tras en 1588 por una relación del arzobispo de Sevilla se sabe que Bornos tenía unas 400 casas y 1477 habitantes, además de edificios importantes como el palacio de los Riberas, convento de Jerónimos, etc.
Para terminar con las sucesiones y las herencias, señalar la fecha de 1625 en que Ana Enríquez (descendiente de los Ribera) casa con Juan Antonio Luis de la Cerda duque de Medinaceli, entrando a Bornos en esta casa en la persona de Juan de la Cerda Enríquez, hasta 1837 que se acaba con el sistema de señoríos en España.
Ya en el s. XVII, este municipio no se libra de la gran crisis que afectó al país, con una sucesión de pestes importantes, entre ellos la que afectó a Bornos en el 1649, la peste bubónica. Cesó el día 4 de Julio, el día anterior fallecieron unas 500 personas, ese día era S. Laureano y el ayuntamiento y el pueblo lo votaron como patrono de la villa.
Pero las desgracias no terminaron aquí, por que además hay graves problemas económicos con malas cosechas y destacar el incendio de 1685 del Convento del Corpus Christi quedando la capilla totalmente destruida.
Ya en el s. XVIII se introducen nuevos cultivos y tras la guerra de sucesión no hubo batallas en Andalucía lo que hizo que toda la región se fuera recuperando económicamente. Así en 1731 Fray Pedro Mariscal nos describe el pueblo, diciendo que tiene unos 4000 vecinos además de mentar diferentes edificios.
A mediados del s. XVIII, 1755, Bornos sufre las consecuencias del Maremoto de Cádiz, uno de los edificios afectados fue el monasterio de los Jerónimos, donde se cuartea la Iglesia, Claustro y el refectorio y la torre queda inclinada.
Hugo Palomares Beltrán.
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